Sunday, 15 June 2008

La locura del facebook

Por Fabrizio Macor

Cuando mi vecina de escritorio en la oficina que, además de gran amiga, es 20 años más joven, me dijo que me metiera en el Facebook, yo solo me lo tomé como una niñería a la que ciertamente no iba a sucumbir. Sobre todo cuando me dijo: así nos comunicamos por aquí. Por qué he de comunicarme por el Facebook con alguien que tengo al lado?
Veía de lejos los chats e emails de mi hija llenos de ositos, solecitos sonrientes o tristes y me preguntaba si sería posible que yo fuera a terminar en algo como eso, por muy crisis de media edad que me ponga. Y ciertamente, eso no creo que lo haga. Otra amiga de infancia, me llamó desde Venezuela y me preguntó por qué no estaba allí en el Facebook. Me resultaba insólito pensar en mi excompañera de la izquierda universitaria y muchos años después ejecutiva, escribiendo chorradas en su paginita de trivialidades. La curiosidad fue mucha y en un acto que percibí de debilidad mental, me di de alta en el facebook.
La experiencia fue fascinante y es tan intensa como un trance. Y lo es. Como fenómeno colectivo es ciertamente expresión de la soledad de la sociedad moderna. En un contexto donde las identidades se redefinen al cambiar los contextos laborales y profesionales, la gente pierde el contacto con los amigos y queridos, permitiendo una renovación de la identidad y de la red de relaciones sociales que nos acompañan. Nadie en mi trabajo me conoce de antes, nadie sabe de mí, ni sé de ellos. Solo sabemos de nuestras nuevas relaciones personales lo que nos contamos. Y así nos construimos un relato de nosotros mismos que nos explica como seres únicos. En pocas palabras, “cada quien tiene su cuento” de quién es y de cómo llegó hasta aquí. Y nos identificamos con ese cuento.
Y así, en el relato que nos hacemos de nuestra vida, los personajes de nuestro pasado se convierten en leyendas personales subjetivas. Nadie las puede contrariar. Solo yo sé lo que viví y solo yo puedo contarlo. Yo me lo creo. Olvido o censuro lo que no es relevante, o desagradable o inconveniente. Y así uno se redefine con un cuento de sí mismo.
Y es aquí la primera gran sacudida del Facebook. Nuestros amigos y no tan amigos del pasado aparecen y nos corrigen el cuento. Simplemente nos dicen: “no eso no fue así”. Y así 30 años después descubres que el amor no correspondido de nuestra infancia si fue correspondido, el caribeador (el bully, en venezolano) de la escuela aparece contándonos cómo nos tenía terror cambiándonos la imagen de nuestra infancia, y la experiencia sigue y reinterpretamos la adolescencia y otros momentos subjetivamente importantes de nuestra vida.. Y el redescubrimiento sigue y sigue. Y nuestro propio relato queda desmitificado y aparecen otros que nos cuentan quiénes somos y así nos volvemos a contar la historia y nos entendemos mejor. Esto ocurre mientras las ex aparecen y se hacen amigas entre sí, por solo mencionar algunas de las cosas imprevistas y a veces terroríficas que a uno le toca ver en su propio perfil. Qué sustos!
No por casualidad el que entra en el Facebook entra en un trance y se distancia de su realidad presente, reencontrándose y redescubriéndose, y ese puede ser un placer existencial con sabores y sinsabores. Todo ocurre mientras algunos juegan con las aplicaciones del sitio y otros, un poco más ocupados, queremos convertir al Facebook en el sustituto de la vieja libreta de direcciones. Pero esta libreta es sin duda más divertida. Es una libreta mágica donde aparecen los que quieren, de pronto. También aparecen otros que no quisimos nunca. Nos llaman y dicen que quieren ser nuestros amigos. El pasado de pronto se convierte en el presente con personas presentes y nos proyecta hacia el futuro de un modo insospechado. La vieja amiga nos invita a comer un carpacho, y no sabemos por donde nos llevará ese reencuentro. Quizás sea disfrutar la carne, el queso, la pimienta y el aceite. Quizás sea más.
Dada la necesidad de reencontrarse o de abrirse a nuevas oportunidades de comunicación y entretenimiento, la suscripción al Facebook no puede sino crecer. Muchos verán oportunidades comerciales gigantescas. A otros no se les escapará la posibilidad de difundir y debatir sus ideas a través de este medio, ligando el Facebook con los blogs. Ejemplo de esto eres tú que te estás leyendo este montón de pendejadas que escribí para mis amigos a la semana de suscribirme al Facebook. Una maravilla, verdad?
There was an error in this gadget
There was an error in this gadget